Sé que están ahí,
al otro lado.
Su cariño me llega
en breves ráfagas.
A veces
no les siento,
a veces
no son reales,
¡están tan lejos!
Pero siempre hay
alguien
que no me abandona:
soledad,
tu eres mi fiel compañera.
Vete y déjame solo.
jueves, 26 de agosto de 2010
miércoles, 25 de agosto de 2010
Levántate
Levántate,
la tormenta ya amainó
ahora llega ya el momento
de secarte aquellas gotas de lluvia
que en tu cara
se mezclaron para siempre
con las lágrimas que lloraste
la tormenta ya amainó
ahora llega ya el momento
de secarte aquellas gotas de lluvia
que en tu cara
se mezclaron para siempre
con las lágrimas que lloraste
Enterrando
Sólo, con mi tristeza
el agua verde inunda
mis recuerdos
borrando con infinita pereza
aquella felicidad inmunda
aquellos amargos momentos
el agua verde inunda
mis recuerdos
borrando con infinita pereza
aquella felicidad inmunda
aquellos amargos momentos
El por qué
A mis 31 años he vivido en varios países de Europa, y en muchas ciudades diferentes. He conocido gente maravillosa y gente que me maravilla. He sufrido y he hecho sufrir.
Cuando echo la vista atrás pienso en la cantidad de cosas bellas que he visto. Sin embargo, sentirse extranjero en tu tierra es el precio del nomadismo. Ante las inevitables sorpresas que nos implanta el destino sin preguntar, las raíces son una de las pocas cosas a las que nos podemos asir.
Acostumbrado a cambiar de vida, quedo desnudo ante ella cuando no he sido yo quien eligió este cambio.
¿Y ahora qué? ¿Siempre la vida se sobrevive a si misma? A veces parecemos los instrumentos de un ente mayor con mentalidad propia que, por medio de diversos mecanismos de adaptación, se sacude en busca de su propia felicidad sin importarle lo doloroso de ese proceso. Nosotros, como sujetos con menor o mayor capacidad de actuación, sólo podemos esperar que sepa lo que se hace. ¿Es la vida autodestructiva o autoconstructiva? Ojalá sea lo segundo.
Mientras tanto, este lugar reflejará los efectos de una de estas sacudidas.
Cuando echo la vista atrás pienso en la cantidad de cosas bellas que he visto. Sin embargo, sentirse extranjero en tu tierra es el precio del nomadismo. Ante las inevitables sorpresas que nos implanta el destino sin preguntar, las raíces son una de las pocas cosas a las que nos podemos asir.
Acostumbrado a cambiar de vida, quedo desnudo ante ella cuando no he sido yo quien eligió este cambio.
¿Y ahora qué? ¿Siempre la vida se sobrevive a si misma? A veces parecemos los instrumentos de un ente mayor con mentalidad propia que, por medio de diversos mecanismos de adaptación, se sacude en busca de su propia felicidad sin importarle lo doloroso de ese proceso. Nosotros, como sujetos con menor o mayor capacidad de actuación, sólo podemos esperar que sepa lo que se hace. ¿Es la vida autodestructiva o autoconstructiva? Ojalá sea lo segundo.
Mientras tanto, este lugar reflejará los efectos de una de estas sacudidas.
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